Porque un helecho me ha inspirado este pensamiento: al igual que los viejos brotes mueren para que los nuevos puedan nacer, así es nuestro desarrollo como personas, las viejas actitudes equivocadas han de morir para que unas nuevas y mejores puedan nacer; porque en la muerte hay nacimiento y en el nacimiento hay muerte y sin ese ciclo no puede haber desarrollo ni crecimiento: VIDA
Toda persona en sus cabales a lo máximo que puede aspirar es a la felicidad y para ser felices no hay libertad, porque ante cada situación sólo hay una forma adecuada de comportare o actuar: de la mejor forma que sabemos y podemos (y ni aun así está garantizada); por ello sostengo que no hay libertad si se desea ser feliz, justo al contrario cuando no es la felicidad lo que nos importa, puesto que hay infinitas maneras de ser infeliz.
Podemos elegir ser felices, pero una vez hecha esta elección hemos decidido seguir los dictados de nuestro interior, así pues, ¿es la libertad una ficción? Nuestro yo carnal/cerebral es libre de elegir dentro de los límites de su experiencia y estructura pero nuestro yo espiritual siempre sabe cómo actuar, cómo si no eligiesemos en ningún momento, la decisión ya estuviese predispuesta y aguardando a que nos encontrasemos en esa situación, como si algo más profundo nos estuviese diciendo cómo comportarnos para hallar esa felicidad: tenemos la libertad de seguir ese consejo y ser felices o desoírlo y ser infelices.
La libertad existe, en forma de decisión, pero las acciones que realicemos están sometidas a unas reglas con sus pertinentes consecuencias, ergo cuidado con la libertad, los resultados de ejercerla nos harán hallar una vida plena y feliz o todo lo contrario. Se ha dotado al ser humano con la capacidad de elegir, pero eso no significa que las reglas del mundo también se vayan a adaptar al ser humano y sus deseos: estamos a prueba, esa libertad nos puede ayudarar a madurar y crecer o a convertirnos en necios.
Para realizar este crecimiento conocimiento y consciencia, así ante cada situación conocer cuáles serán las consecuencias y alcance de nuestras decisiones.
Podemos elegir ser felices, pero una vez hecha esta elección hemos decidido seguir los dictados de nuestro interior, así pues, ¿es la libertad una ficción? Nuestro yo carnal/cerebral es libre de elegir dentro de los límites de su experiencia y estructura pero nuestro yo espiritual siempre sabe cómo actuar, cómo si no eligiesemos en ningún momento, la decisión ya estuviese predispuesta y aguardando a que nos encontrasemos en esa situación, como si algo más profundo nos estuviese diciendo cómo comportarnos para hallar esa felicidad: tenemos la libertad de seguir ese consejo y ser felices o desoírlo y ser infelices.
La libertad existe, en forma de decisión, pero las acciones que realicemos están sometidas a unas reglas con sus pertinentes consecuencias, ergo cuidado con la libertad, los resultados de ejercerla nos harán hallar una vida plena y feliz o todo lo contrario. Se ha dotado al ser humano con la capacidad de elegir, pero eso no significa que las reglas del mundo también se vayan a adaptar al ser humano y sus deseos: estamos a prueba, esa libertad nos puede ayudarar a madurar y crecer o a convertirnos en necios.
Para realizar este crecimiento conocimiento y consciencia, así ante cada situación conocer cuáles serán las consecuencias y alcance de nuestras decisiones.